• Transporte al rojo vivo: es urgente declarar la emergencia

     Los aumentos en los costos son una constante como consecuencia de las marcadas devaluaciones y la fuerte presión tributaria. El futuro del transporte de cargas pende de un hilo en un escenario crítico.

    La crisis no da tregua al autotransporte de cargas. En un contexto de enfriamiento de la actividad, los aumentos de costos son constantes, sobre todo del combustible y otros insumos debido a las sucesivas devaluaciones del peso. A ello se suma una presión fiscal que no da tregua. Los aumentos que el sector recibe no se pueden trasladar a tarifas inmediatamente lo que provoca que se trabaje por debajo de los límites que hacen competitiva a la actividad. En ese escenario, FADEEAC reitera el reclamo de la urgente declaración de la emergencia económica.

    Sobre la espalda de las empresas que transportan mercadería pesan números en rojo: solo si se analiza el comportamiento del combustible, se evidencia un aumento del 180% desde la desregulación del mercado de hidrocarburos en octubre de 2017, un 77% en 2018 y un 25 % en el acumulado a octubre de 2019. Como las políticas no observan el estado crítico del sector, el combustible volvió a aumentar un 10 % y ya lleva una suba promedio del 38% en lo que va de noviembre.

    No es el único insumo con aumento. El Índice de Costos de FADEEAC, que mide los once rubros centrales de la actividad, arrojó que poner en marcha un vehículo para trasladar mercadería costó un 39% más en lo que va de 2019, y un 50% en los últimos doce meses, en un contexto de alta inflación mayorista y minorista. A ello se le suma la presión fiscal sobre la tarifa final del flete: sobre cada $100 de facturación del autotransporte de cargas, el 42% corresponde a la carga tributaria, según valores de octubre último.

    En este escenario alarmante, FADEEAC reclamó formalmente ante el Gobierno nacional la declaración de la emergencia económica para el sector, de manera de obtener mayor previsibilidad en el precio del combustible y la garantía de su abastecimiento, el acceso a financiamiento y la adaptación del régimen impositivo a la difícil situación que se atraviesa.

    La realidad es preocupante ya que cada producto que llega a la mesa de las familias argentinas es transportado por un camión. El autotransporte de cargas no es formador de precios pero está en emergencia debido a los altos costos que debe afrontar y frenan el funcionamiento de un sector central para la vida del país.